Arxiu del Març del 2008

Reunión comarcal de Tramuntana

Dilluns, 31/03/2008 (14:13)

El día 4 de Abril tenemos la ocasión de celebrar los resultados que el PSOE ha conseguido en Baleares en las últimas elecciones  y la Tramuntana, en concreto. Si os animáis nos reuniremos para cenar en el restaurante “Son Termes” de Bunyola el Viernes a las 21.00 h.  Para poder reservar llamar a Marta Aguirre o a la FSM.

Vuelco del PSOE en Balears

Dilluns, 10/03/2008 (19:08)

  El 9-M ha disuelto las coartadas del PP balear, a la hora de justificar un retroceso electoral que se inicia el 2004, se agudiza con la pérdida de las instituciones autonómicas en 2007 y se remata con la primera derrota en número absoluto de sufragios, en el último cuarto de siglo. Ocho centésimas porcentuales -y 360 votos sobre 207.000- a favor del PSOE definen un exiguo margen. Sin embargo, hay que remontarse a 1986 para registrar una victoria numérica de los socialistas sobre los conservadores. La consolidación del empate a cuatro diputados exhibe sobretonos amenazantes para los conservadores.

    El empate a cuatro de 2004 era tranquilizador para el PP, que mantenía una holgada ventaja de siete puntos sobre los socialistas. La proyección de aquellos resultados a escala autonómica avalaba una mayoría absoluta en el Consolat, truncada el pasado mayo. La diferencia preexistente fue pulverizada ayer, con un cambio de signo tan exiguo como significativo. Para lograrlo, los conservadores retrocedieron dos puntos, mientras su rival crecía cinco.

    También en votos absolutos continúa desangrándose el PP. Con una participación similar -en el rango del 68 por ciento-, los populares perdieron ayer siete mil votantes. Por primera vez desde la era de las mayorías absolutas de Felipe González, la candidatura de Antoni Garcias para el PSOE asumía el protagonismo de una jornada electoral en Balears. Con un 44 por ciento de los sufragios, asume una representatividad de vértigo, inédita desde el comienzo de la democracia. El estancamiento conservador les conduce a rebajar en tres puntos el porcentaje en las autonómicas de que alardean sin cesar.

    En Balears se ha consumado uno de los retrocesos más preocupantes del PP en toda España. El vuelco supone un balón de oxígeno adicional para el Govern de Francesc Antich, más difícil de desacreditar tras el empate porcentual de los dos partidos mayoritarios. Todo ello en una jornada abrumadoramente bipartidista. Cuatro de cada cinco habitantes de Balears optaron por siglas de ámbito estatal.

    El simbolismo del cuatro a cuatro se refuerza al recordar que debía tratarse de una anomalía, que el PP englobó en la onda expansiva de la matanza del 11-M. La derecha se sentía tan segura de lo anecdótico de la igualada, que propuso como cabeza de su candidatura a la misma Maria Salom que había protagonizado el primer estropicio -descendió de un 5-2 a un 4-4-. A diferencia de Rajoy, no puede quejarse de haber tenido enfrente a un rival de la talla de Zapatero. Con Antoni Garcias, el PSOE se resignaba a un digno segundo puesto.

    Para advertir la magnitud del logro socialista, en 2000 obtuvo únicamente un 25 por ciento, coincidiendo con la mayoría absoluta de Aznar. Va camino de doblar ese porcentaje, mientras el PP ahonda su crisis. Como de costumbre, ambos partidos se benefician de la Ley d´Hont, que la derecha critica con insistencia.

    La suma de votos obtenidos por los otros aspirantes cualificados -Unitat y Esquerra Unida-Verds- tampoco hubiera vulnerado el duopolio orquestado por PP y PSOE. El variopinto colectivo unitario se ha quedado instalado en el seis por ciento, en tanto que los representantes de Llamazares se circunscribían al tres por ciento. El precio de un diputado balear exige una cuota del once por ciento.

    El PSOE vence al PP en Menorca y Eivissa, mientras que se ve superado en Mallorca. La nueva situación se transmite al Senado. Los socialistas obtienen tres de los cinco escaños en la cámara alta que se dirimían en Balears. En concreto, los correspondientes a Eivissa, Menorca y Mallorca, donde el PP se ha valido de su mejor porcentaje para consolidar dos plazas. Excepcionalmente, la izquierda balear ha arrastrado a sus correligionarios, mejorando en un punto los resultados estatales.

Otras Noticias  El 9-M ha disuelto las coartadas del PP balear, a la hora de justificar un retroceso electoral que se inicia el 2004, se agudiza con la pérdida de las instituciones autonómicas en 2007 y se remata con la primera derrota en número absoluto de sufragios, en el último cuarto de siglo. Ocho centésimas porcentuales -y 360 votos sobre 207.000- a favor del PSOE definen un exiguo margen. Sin embargo, hay que remontarse a 1986 para registrar una victoria numérica de los socialistas sobre los conservadores. La consolidación del empate a cuatro diputados exhibe sobretonos amenazantes para los conservadores.

    El empate a cuatro de 2004 era tranquilizador para el PP, que mantenía una holgada ventaja de siete puntos sobre los socialistas. La proyección de aquellos resultados a escala autonómica avalaba una mayoría absoluta en el Consolat, truncada el pasado mayo. La diferencia preexistente fue pulverizada ayer, con un cambio de signo tan exiguo como significativo. Para lograrlo, los conservadores retrocedieron dos puntos, mientras su rival crecía cinco.

    También en votos absolutos continúa desangrándose el PP. Con una participación similar -en el rango del 68 por ciento-, los populares perdieron ayer siete mil votantes. Por primera vez desde la era de las mayorías absolutas de Felipe González, la candidatura de Antoni Garcias para el PSOE asumía el protagonismo de una jornada electoral en Balears. Con un 44 por ciento de los sufragios, asume una representatividad de vértigo, inédita desde el comienzo de la democracia. El estancamiento conservador les conduce a rebajar en tres puntos el porcentaje en las autonómicas de que alardean sin cesar.

    En Balears se ha consumado uno de los retrocesos más preocupantes del PP en toda España. El vuelco supone un balón de oxígeno adicional para el Govern de Francesc Antich, más difícil de desacreditar tras el empate porcentual de los dos partidos mayoritarios. Todo ello en una jornada abrumadoramente bipartidista. Cuatro de cada cinco habitantes de Balears optaron por siglas de ámbito estatal.

    El simbolismo del cuatro a cuatro se refuerza al recordar que debía tratarse de una anomalía, que el PP englobó en la onda expansiva de la matanza del 11-M. La derecha se sentía tan segura de lo anecdótico de la igualada, que propuso como cabeza de su candidatura a la misma Maria Salom que había protagonizado el primer estropicio -descendió de un 5-2 a un 4-4-. A diferencia de Rajoy, no puede quejarse de haber tenido enfrente a un rival de la talla de Zapatero. Con Antoni Garcias, el PSOE se resignaba a un digno segundo puesto.

    Para advertir la magnitud del logro socialista, en 2000 obtuvo únicamente un 25 por ciento, coincidiendo con la mayoría absoluta de Aznar. Va camino de doblar ese porcentaje, mientras el PP ahonda su crisis. Como de costumbre, ambos partidos se benefician de la Ley d´Hont, que la derecha critica con insistencia.

    La suma de votos obtenidos por los otros aspirantes cualificados -Unitat y Esquerra Unida-Verds- tampoco hubiera vulnerado el duopolio orquestado por PP y PSOE. El variopinto colectivo unitario se ha quedado instalado en el seis por ciento, en tanto que los representantes de Llamazares se circunscribían al tres por ciento. El precio de un diputado balear exige una cuota del once por ciento.

    El PSOE vence al PP en Menorca y Eivissa, mientras que se ve superado en Mallorca. La nueva situación se transmite al Senado. Los socialistas obtienen tres de los cinco escaños en la cámara alta que se dirimían en Balears. En concreto, los correspondientes a Eivissa, Menorca y Mallorca, donde el PP se ha valido de su mejor porcentaje para consolidar dos plazas. Excepcionalmente, la izquierda balear ha arrastrado a sus correligionarios, mejorando en un punto los resultados estatales.

Otras Noticias  El 9-M ha disuelto las coartadas del PP balear, a la hora de justificar un retroceso electoral que se inicia el 2004, se agudiza con la pérdida de las instituciones autonómicas en 2007 y se remata con la primera derrota en número absoluto de sufragios, en el último cuarto de siglo. Ocho centésimas porcentuales -y 360 votos sobre 207.000- a favor del PSOE definen un exiguo margen. Sin embargo, hay que remontarse a 1986 para registrar una victoria numérica de los socialistas sobre los conservadores. La consolidación del empate a cuatro diputados exhibe sobretonos amenazantes para los conservadores.

    El empate a cuatro de 2004 era tranquilizador para el PP, que mantenía una holgada ventaja de siete puntos sobre los socialistas. La proyección de aquellos resultados a escala autonómica avalaba una mayoría absoluta en el Consolat, truncada el pasado mayo. La diferencia preexistente fue pulverizada ayer, con un cambio de signo tan exiguo como significativo. Para lograrlo, los conservadores retrocedieron dos puntos, mientras su rival crecía cinco.

    También en votos absolutos continúa desangrándose el PP. Con una participación similar -en el rango del 68 por ciento-, los populares perdieron ayer siete mil votantes. Por primera vez desde la era de las mayorías absolutas de Felipe González, la candidatura de Antoni Garcias para el PSOE asumía el protagonismo de una jornada electoral en Balears. Con un 44 por ciento de los sufragios, asume una representatividad de vértigo, inédita desde el comienzo de la democracia. El estancamiento conservador les conduce a rebajar en tres puntos el porcentaje en las autonómicas de que alardean sin cesar.

    En Balears se ha consumado uno de los retrocesos más preocupantes del PP en toda España. El vuelco supone un balón de oxígeno adicional para el Govern de Francesc Antich, más difícil de desacreditar tras el empate porcentual de los dos partidos mayoritarios. Todo ello en una jornada abrumadoramente bipartidista. Cuatro de cada cinco habitantes de Balears optaron por siglas de ámbito estatal.

    El simbolismo del cuatro a cuatro se refuerza al recordar que debía tratarse de una anomalía, que el PP englobó en la onda expansiva de la matanza del 11-M. La derecha se sentía tan segura de lo anecdótico de la igualada, que propuso como cabeza de su candidatura a la misma Maria Salom que había protagonizado el primer estropicio -descendió de un 5-2 a un 4-4-. A diferencia de Rajoy, no puede quejarse de haber tenido enfrente a un rival de la talla de Zapatero. Con Antoni Garcias, el PSOE se resignaba a un digno segundo puesto.

    Para advertir la magnitud del logro socialista, en 2000 obtuvo únicamente un 25 por ciento, coincidiendo con la mayoría absoluta de Aznar. Va camino de doblar ese porcentaje, mientras el PP ahonda su crisis. Como de costumbre, ambos partidos se benefician de la Ley d´Hont, que la derecha critica con insistencia.

    La suma de votos obtenidos por los otros aspirantes cualificados -Unitat y Esquerra Unida-Verds- tampoco hubiera vulnerado el duopolio orquestado por PP y PSOE. El variopinto colectivo unitario se ha quedado instalado en el seis por ciento, en tanto que los representantes de Llamazares se circunscribían al tres por ciento. El precio de un diputado balear exige una cuota del once por ciento.

    El PSOE vence al PP en Menorca y Eivissa, mientras que se ve superado en Mallorca. La nueva situación se transmite al Senado. Los socialistas obtienen tres de los cinco escaños en la cámara alta que se dirimían en Balears. En concreto, los correspondientes a Eivissa, Menorca y Mallorca, donde el PP se ha valido de su mejor porcentaje para consolidar dos plazas. Excepcionalmente, la izquierda balear ha arrastrado a sus correligionarios, mejorando en un punto los resultados estatales.

Otras Noticias  El 9-M ha disuelto las coartadas del PP balear, a la hora de justificar un retroceso electoral que se inicia el 2004, se agudiza con la pérdida de las instituciones autonómicas en 2007 y se remata con la primera derrota en número absoluto de sufragios, en el último cuarto de siglo. Ocho centésimas porcentuales -y 360 votos sobre 207.000- a favor del PSOE definen un exiguo margen. Sin embargo, hay que remontarse a 1986 para registrar una victoria numérica de los socialistas sobre los conservadores. La consolidación del empate a cuatro diputados exhibe sobretonos amenazantes para los conservadores.

    El empate a cuatro de 2004 era tranquilizador para el PP, que mantenía una holgada ventaja de siete puntos sobre los socialistas. La proyección de aquellos resultados a escala autonómica avalaba una mayoría absoluta en el Consolat, truncada el pasado mayo. La diferencia preexistente fue pulverizada ayer, con un cambio de signo tan exiguo como significativo. Para lograrlo, los conservadores retrocedieron dos puntos, mientras su rival crecía cinco.

    También en votos absolutos continúa desangrándose el PP. Con una participación similar -en el rango del 68 por ciento-, los populares perdieron ayer siete mil votantes. Por primera vez desde la era de las mayorías absolutas de Felipe González, la candidatura de Antoni Garcias para el PSOE asumía el protagonismo de una jornada electoral en Balears. Con un 44 por ciento de los sufragios, asume una representatividad de vértigo, inédita desde el comienzo de la democracia. El estancamiento conservador les conduce a rebajar en tres puntos el porcentaje en las autonómicas de que alardean sin cesar.

    En Balears se ha consumado uno de los retrocesos más preocupantes del PP en toda España. El vuelco supone un balón de oxígeno adicional para el Govern de Francesc Antich, más difícil de desacreditar tras el empate porcentual de los dos partidos mayoritarios. Todo ello en una jornada abrumadoramente bipartidista. Cuatro de cada cinco habitantes de Balears optaron por siglas de ámbito estatal.

    El simbolismo del cuatro a cuatro se refuerza al recordar que debía tratarse de una anomalía, que el PP englobó en la onda expansiva de la matanza del 11-M. La derecha se sentía tan segura de lo anecdótico de la igualada, que propuso como cabeza de su candidatura a la misma Maria Salom que había protagonizado el primer estropicio -descendió de un 5-2 a un 4-4-. A diferencia de Rajoy, no puede quejarse de haber tenido enfrente a un rival de la talla de Zapatero. Con Antoni Garcias, el PSOE se resignaba a un digno segundo puesto.

    Para advertir la magnitud del logro socialista, en 2000 obtuvo únicamente un 25 por ciento, coincidiendo con la mayoría absoluta de Aznar. Va camino de doblar ese porcentaje, mientras el PP ahonda su crisis. Como de costumbre, ambos partidos se benefician de la Ley d´Hont, que la derecha critica con insistencia.

    La suma de votos obtenidos por los otros aspirantes cualificados -Unitat y Esquerra Unida-Verds- tampoco hubiera vulnerado el duopolio orquestado por PP y PSOE. El variopinto colectivo unitario se ha quedado instalado en el seis por ciento, en tanto que los representantes de Llamazares se circunscribían al tres por ciento. El precio de un diputado balear exige una cuota del once por ciento.

    El PSOE vence al PP en Menorca y Eivissa, mientras que se ve superado en Mallorca. La nueva situación se transmite al Senado. Los socialistas obtienen tres de los cinco escaños en la cámara alta que se dirimían en Balears. En concreto, los correspondientes a Eivissa, Menorca y Mallorca, donde el PP se ha valido de su mejor porcentaje para consolidar dos plazas. Excepcionalmente, la izquierda balear ha arrastrado a sus correligionarios, mejorando en un punto los resultados estatales.

Otras Noticias  El 9-M ha disuelto las coartadas del PP balear, a la hora de justificar un retroceso electoral que se inicia el 2004, se agudiza con la pérdida de las instituciones autonómicas en 2007 y se remata con la primera derrota en número absoluto de sufragios, en el último cuarto de siglo. Ocho centésimas porcentuales -y 360 votos sobre 207.000- a favor del PSOE definen un exiguo margen. Sin embargo, hay que remontarse a 1986 para registrar una victoria numérica de los socialistas sobre los conservadores. La consolidación del empate a cuatro diputados exhibe sobretonos amenazantes para los conservadores.

    El empate a cuatro de 2004 era tranquilizador para el PP, que mantenía una holgada ventaja de siete puntos sobre los socialistas. La proyección de aquellos resultados a escala autonómica avalaba una mayoría absoluta en el Consolat, truncada el pasado mayo. La diferencia preexistente fue pulverizada ayer, con un cambio de signo tan exiguo como significativo. Para lograrlo, los conservadores retrocedieron dos puntos, mientras su rival crecía cinco.

    También en votos absolutos continúa desangrándose el PP. Con una participación similar -en el rango del 68 por ciento-, los populares perdieron ayer siete mil votantes. Por primera vez desde la era de las mayorías absolutas de Felipe González, la candidatura de Antoni Garcias para el PSOE asumía el protagonismo de una jornada electoral en Balears. Con un 44 por ciento de los sufragios, asume una representatividad de vértigo, inédita desde el comienzo de la democracia. El estancamiento conservador les conduce a rebajar en tres puntos el porcentaje en las autonómicas de que alardean sin cesar.

    En Balears se ha consumado uno de los retrocesos más preocupantes del PP en toda España. El vuelco supone un balón de oxígeno adicional para el Govern de Francesc Antich, más difícil de desacreditar tras el empate porcentual de los dos partidos mayoritarios. Todo ello en una jornada abrumadoramente bipartidista. Cuatro de cada cinco habitantes de Balears optaron por siglas de ámbito estatal.

    El simbolismo del cuatro a cuatro se refuerza al recordar que debía tratarse de una anomalía, que el PP englobó en la onda expansiva de la matanza del 11-M. La derecha se sentía tan segura de lo anecdótico de la igualada, que propuso como cabeza de su candidatura a la misma Maria Salom que había protagonizado el primer estropicio -descendió de un 5-2 a un 4-4-. A diferencia de Rajoy, no puede quejarse de haber tenido enfrente a un rival de la talla de Zapatero. Con Antoni Garcias, el PSOE se resignaba a un digno segundo puesto.

    Para advertir la magnitud del logro socialista, en 2000 obtuvo únicamente un 25 por ciento, coincidiendo con la mayoría absoluta de Aznar. Va camino de doblar ese porcentaje, mientras el PP ahonda su crisis. Como de costumbre, ambos partidos se benefician de la Ley d´Hont, que la derecha critica con insistencia.

    La suma de votos obtenidos por los otros aspirantes cualificados -Unitat y Esquerra Unida-Verds- tampoco hubiera vulnerado el duopolio orquestado por PP y PSOE. El variopinto colectivo unitario se ha quedado instalado en el seis por ciento, en tanto que los representantes de Llamazares se circunscribían al tres por ciento. El precio de un diputado balear exige una cuota del once por ciento.

    El PSOE vence al PP en Menorca y Eivissa, mientras que se ve superado en Mallorca. La nueva situación se transmite al Senado. Los socialistas obtienen tres de los cinco escaños en la cámara alta que se dirimían en Balears. En concreto, los correspondientes a Eivissa, Menorca y Mallorca, donde el PP se ha valido de su mejor porcentaje para consolidar dos plazas. Excepcionalmente, la izquierda balear ha arrastrado a sus correligionarios, mejorando en un punto los resultados estatales.

Otras Noticias

Unos setenta nuevos regidores del PSOE participan en una jornada de formación política

Dilluns, 10/03/2008 (19:05)

Antich ha hecho estas declaraciones en la sede de los socialistas de Baleares pasadas las 23:00 horas, unos minutos después de que compareciera su homólogo en España, José Luis Rodríguez Zapatero, y con el 95 por ciento de los votos escrutados en las islas, que daban una ligera ventaja de casi 500 votos al PSOE frente al PP y un empate en el número de escaños (cuatro para cada uno).

Frente a la sede del PSOE de Palma, en la calle Sindicato, medio centenar seguidores aplaudían a Antich, que comparecía acompañado por los cabezas de lista al Congreso y al Senado, Antoni Garcias y Xavier Ramis; la presidenta del Consell de Mallorca, Francina Armengol; la alcaldesa de Palma, Aina Calvo, así como otros miembros del partido.

Antich ha dedicado sus primeras palabras a recordar al ex concejal socialista vasco Isaías Carrasco, asesinado por ETA el viernes pasado, y a “todas las víctimas del terrorismo”, ha puntualizado.

El presidente también ha destacado la “importante participación” registrada en estas elecciones y ha considerado que pone de manifiesto la “voluntad de los ciudadanos de toda España de decir no a violencia y al terrorismo y sí a la convivencia democrática e institucional”.

Para Antich, los resultados en Baleares significan “un avance importantísimo” del partido, así como un “empate técnico” entre el PP y el PSOE.

“Tenemos un voto muy consolidado, tenemos muchos ciudadanos que confían en el Partido Socialista”, ha apuntado Antich, a lo que ha añadido que ha habido “buenos resultados” en Mallorca y unos “resultados extraordinarios” en Menorca, Ibiza y Formentera.

El secretario general ha asegurado que se “han cumplido las expectativas” de su partido en las islas y ha indicado que “cuando el Partido Socialista se moviliza no hay quien lo pare”.

El presidente ha reiterado durante su comparecencia, y con el sonido de fondo de los vítores de sus seguidores, que el resultado de hoy “refuerza el trabajo de los socialistas en las Islas Baleares”.

“Esta es una gran apuesta de los ciudadanos de las Islas Balares por el PSOE, porque tenían claro que era un muy buen negocio tener a dos gobiernos con las mismas sensibilidades y objetivos”, ha indicado, a lo que ha añadido que ese hecho hará que “haya mucha más coordinación” entre los gobiernos autonómico y central.

Antich ha afirmado que el reelegido Rodríguez Zapatero dirigirá un Gobierno que dará “prioridad” a las políticas sociales, trabajará por la igualdad entre hombres y mujeres, para que haya viviendas dignas y, en definitiva, para reforzar la “cohesión social” en España.

El cabeza de lista al Congreso por el PSIB-PSOE, Antoni Garcias, ha apuntado, por su parte, que sin el trabajo de sus militantes y afiliados “lo que se ha conseguido hoy habría sido imposible”.

“Lo que hemos conseguido hoy es importantísimo para las Islas Baleares. Por primera vez en Baleares llegamos a unos porcentajes por los que podemos ser, y seremos, la primera fuerza de las islas”, ha añadido Garcias, al tiempo que ha indicado que al archipiélago “le vienen años de muchos beneficios”.

Después de la comparecencia, Antich y los demás miembros del partido han bajado a la calle para unirse a sus seguidores, que. exultantes y ondeando banderas, coreaban “La niña de Rajoy es socialista” y brindaban con champán.